Viaje a las Estrellas / “Fede” Van Lacke

Van Lacke título completo
Fue la despedida soñada. Pocos meses antes de sumarse al Cantabria Lobos de España, para iniciar una carrera que, nueve años después, lo tiene como uno de los argentinos mimados en España, el santafesino Federico Van Lacke sintió que tocaba el cielo con las manos. No tanto por esa capacidad de salto que lo llevó a ganar el Concurso de Volcadas del Juego de las Estrellas 2002, disputado en un estadio al aire libre en Villa Carlos Paz, sino por haberse sentido parte, por primera vez en su vida, de una constelación estelar que de chico sólo podía contemplar a lo lejos: en una tribuna o sentado frente a la tele.

“El Fede”, que curiosamente no pasó por la Liga Nacional (saltó del TNA a España), vive su momento de gloria en la Liga Española ACB, la más poderosa del planeta después de la NBA, pero por nada del mundo se olvida de aquello que vivió en el verano del 2002, durante el Juego de las Estrellas. “Para mí fue el primer paso hacia algo más profesional, por el hecho de rodearme y de sentirme al lado de jugadores como ‘el Pichi’ (Campana), Marcelo (Milanesio) y todos los grandes de la Liga, que fueron históricos y que marcaron mi infancia y a quienes siempre traté de imitar. Eran y siguen siendo mis grandes ídolos”, remarca el escolta del Blancos de Rueda Valladolid, el equipo sensación de la Liga ACB 2010/11, que está tercero, sólo por debajo del Barcelona y el Real Madrid y con el pasaporte visado y sellado para la próxima Copa del Rey.

Fede festeja

El santafesino, que jugaba en Echagüe de Paraná, llegó como invitado al Juego de 2002 y quedó en la historia como el ganador del Concurso de Volcadas, con una mezcla de explosividad, potencia y creatividad. De todos modos, hubo un hecho que lo marcó tanto como el puntaje del jurado. “Fue genial ganar el torneo de volcadas… fue todo muy lindo, pero yo ya estaba consagrado cuando ‘el Pichi’ se me acercó y me regaló su muñequera”, subraya.

Reconoce que guarda objetos y recuerdos de aquel Juego, sobre todo aquellos relacionados con Campana, su jugador más admirado.

Y es cierto: un par de horas después de la comunicación telefónica Córdoba-Valladolid, llegan por correo electrónico las fotos. En una de ellas, la sonrisa le surca la cara mientras abraza al goleador histórico de la Liga Nacional. “El máximo ídolo era ‘el Pichi’. Marcelo y ‘Pichi’ eran los dos jugadores que más veía por tele y a los que más trataba de imitar. Sobre todo al ‘Pichi’… él fue el jugador que más me marcó, tal vez porque jugaba de ayuda base. Siempre admiré su juego”, agrega Van Lacke.

En su memoria, la presencia de Leopoldo Ruiz Moreno también resulta clave. “Fue un poco mi padrino en ese Juego. Me llevó de la mano y me acompañó ese fin de semana, haciéndome sentir muy a gusto”, sostiene. Después, claro, aparece el recuerdo nítido de aquel pibe del TNA que saltó a los medios nacionales con unas cuantas volcadas sorprendentes. “Lo viví con muchos nervios, porque era por tele, para todo el país. Un Juego de las Estrellas era algo increíble para mí, porque recién estaba empezando a despuntar en el TNA. Iba con mucha confianza, porque ya había participado y ganado un concurso de volcadas en una Liga de Verano en España. Además, antes y después de los entrenamientos me encantaba hacer volcadas, así que era algo que tenía bastante aceitado. Entrené para estar tranquilo y para poder disfrutar”, rememora.

Ser parte de las estrellas no era (ni es) cosa de todos los días. Por eso, la familia, los amigos y hasta sus suegros de Fede lo acompañaron a la ciudad más conocida de las sierras de Córdoba. Faltó su abuelo, quien no pudo viajar, y algunos amigos, aunque todos estaban prendidos a la tele y apoyando desde Santa Fe. “Yo estaba de novio hacía un mes, pero inclusive mis suegros, que eran anti básquet o ciento por ciento futboleros, se trasladaron a Carlos Paz, porque les había explicado lo que significaba para mí estar invitado al Juego”, grafica.

¿Cómo se gestó la enterrada triunfal? “La volcada más diferente fue la que ideamos con Leo Ruiz Moreno y unos amigos de Paraná. La armamos la noche anterior al concurso. Fue la volcada en la que tiré la pelota a la tribuna, la agarró uno de los chicos, se la pasó a Leo y él me tiró un alley-oop. Esa fue la volcada que me terminó por coronar e hizo que la gente se enganche con mi rutina, mi carácter, con lo que transmitía”, describe. Ahora, en España, hay recuerdos de ese Juego de las Estrellas que lo siguen a todos lados. Unas cuantas fotos en su computadora portátil, la camiseta con la que participó y el tesoro más preciado: la muñequera que le regaló Héctor Campana. “Tengo fotos escaneadas y las llevo siempre conmigo, para que me acompañen. Y lo que guardo sin dudas es la muñequera que me regaló ‘Pichi’ antes de la final del Concurso de Volcadas. Se acercó, y para mi sorpresa, me dijo: ‘Tomá, esto te va a dar suerte, espero que te ayude’. La tenía personalizada, con su nombre y el número 5. ¡Para mí fue un boom! Que se me acerque un tipo así, que confíe en mí, tal vez vio mi cara de asombro por estar al lado de alguien como él… Fue la frutilla del postre. Estuvo bien ganar el torneo y fue todo muy lindo, pero yo ya me sentí consagrado cuando ‘el Pichi’ me regaló su muñequera y se acercó a hablarme”, se sincera.

La escenografía, particular por donde se la mire, y hasta la banda musical, con un toque cordobés bien profundo, terminaron por hacer que Fede viviera un Juego de película. El estadio, montado a orillas del Lago San Roque, y la actuación de Carlitos “la Mona” Jiménez (terminó cantando con la camiseta de Marcelo Milanesio, mientras el base de Atenas lucía la pilcha del cuartetero) le llenaron el tanque de felicidad e ilusión. “Fue el único Juego al aire libre y fue espectacular por el ambiente, y porque el estadio estaba lleno. Al armarse al lado del lago, la cancha estaba un poco sucia y nos resbalábamos, pero rematar el fin de semana con la Mona Jiménez cantando… ¿Qué te puedo decir? Es un grande. Un grande no sólo para los cordobeses, sino para todo argentino que le guste el cuarteto”, dice el escolta que hace sus delicias en Valladolid.

Pasaron nueve años y toda una carrera en España, donde inclusive fue Jugador del Mes de enero de 2010 en la ACB (y Jugador de la Fecha 6 en este 2010/11), pero hay cosas que no se olvidan, que quedan clavadas en la memoria. Más aún si son recuerdos como los de ese Juego de las Estrellas, en que el pibe de la cantera de Regatas de Santa Fe brilló con luz propia entre esas estrellas que de chiquito trataba de imitar.

MIRÁ EL VIDEO, CON EL AUDIO DE LA ENTREVISTA

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