Atenas no pudo llegar a la final del Interligas pero salió fortalecido de cara a los playoffs de la Liga

El error más grande puede ser quedarse con la desazón. Seguramente la espina quedará clavada un par de días. Pero nadie podrá dudar. Demasiado fue el castigo para un Atenas que había hecho todo a la perfección (sólo le faltó el final), y que estuvo muy cerca de culminar un fin se semana de ensueño en Brasil. El Interligas ya es historia, y a pesar de caer ante Pinheiros por 81-76 y quedar en las puertas de la final, el elenco cordobés encontró demasiados motivos como para volver a creer.

Antes que nada, el Griego recuperó su nivel. Ese que lo llevó, en el cierre de 2010, a quedarse con el Súper 8 en Formosa. Recobró en enorme dimensión la confianza, y volvió a dejar en claro que ante la adversidad se agranda. Las ausencias de Bruno Lábaque y Gregory Lewis (el primero por lesión y el segundo por falta de visa para ingresar a Brasil), hicieron que el equipo saque a relucir el plus necesario que se requiere en estas ocasiones (luego llegaría la lesión de Mariano García, que jugó los dos últimos partidos en una pierna). Cada uno de los dirigidos por Sebastián González, cumplió a la perfección su rol. Todos se sintieron importantes (desde el primer titular al último suplente) y produjo una inyección anímica bastante marcada de cara al choque con La Unión de Formosa, por los cuartos de final de la Liga Nacional.

Que también lo tuvo para ganar, es cierto. Pero nada se le puede reprochar a un conjunto que sintió el esfuerzo justo en el desenlace. Durante todo el encuentro, la paridad fue la encargada de reinar. Restaban menos de 2 minutos, cuando James Williams penetró el aro y convirtió. Atenas se ponía 74-72 a falta de muy poco para el cierre, pero el verde se quedó sin poderlo liquidar.

Shamell Stallworth (figura del juego con 36 puntos), que en la jugada previa había encestado un triple con tablero, volvía a gravitar para igualar nuevamente el tablero (74-74). Pinheiros, que contó con el cordobés Juan Pablo Figueroa, recuperó la bola y el contragolpe anotó una jugada de tres puntos (doble y el adicional por el libre, también manos de Stallworth), que además significó la salida de Matías Lescano por faltas. El parcial de 0-5 (74-77) pareció definir la suerte del equipo cordobés. Pero tuvo en sus manos la bola para ir al suplementario: después de un libre fallado por Pais, el cachetazo de Pinheiros se fue por el fondo y el Griego quedó con la pelota, a 6s9/10, para intentar un triple que igualara la historia. Una salida de fondo forzada, que terminó con un incomodísimo de Juan Manuel Rivero, rompió la ilusión de llegar a la final.

Seguramente, el correr de los días no hará otra cosa que desnudar todo lo bueno hecho por Atenas. Que deberá calibrar la mira en los playoffs y volver a sentir esas sensaciones que provocan el buen andar. También así lo entendió en DT de Atenas, que vía Facebook largó las primeras palabras: “Que duela lo que tenga que doler. Estoy orgulloso de compartir hasta estos momentos con este equipo. A prepararse, que viene para lo que trabajamos toda la temporada”. Porque el error más grave, como se dijo, sería quedarse con la desazón…

Fotos: Celio Messias

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