Los dos primeros juegos entre Obras y Quimsa, bajo la mirada de Fernando Bastide

Lo GrippoLo Grippo es clave en Quimsa. (Foto: http://www.ligateunafoto.com)

Fernando Bastide no sólo es habitual columnista de Básquetblog, en su formato de revista virtual. Ahora suma todo su conocimiento y experiencia para analizar la serie de cuartos de final entre Obras Sanitarias y Quimsa de Santiago del Estero. No te lo podés perder.


PRIMER PARTIDO
Mientras iba en mi auto hacia el primer partido repasaba mentalmente algunas diferencias y posibles enfrentamientos del juego al que asistiría.

Quimsa venía de desprenderse de Román González, uno de los pocos pivots verdaderos de la Liga Nacional, y de ganar su eliminatoria contra Bahía Blanca Estudiantes, con quinto partido de visita.

Obras llegaba, luego de ser el campeón de la serie regular (lo que en nuestra Liga parece no tener la importancia que merecería), con el triunfo en el Torneo Interligas, muy festejado por sus jugadores, cuerpo técnico y directivos. Como debe ser  en todo torneo ganado.

En cuanto a los enfrentamientos y por una predilección personal, lo primero que tomo en cuenta en un partido es el juego interior. ¿El terceto de Obras, con Gutiérrez-McFarlan-Alloatti es igual o mejor que el de Quimsa, con Gómez-Lo Grippo-Tintorelli?

Luego, en el juego perimetral y después del enorme partido defensivo de Osimani frente a Stallworth (final del Interligas), imaginé una fuerte defensa sobre Mázzaro que impidiera que el goleador le diera comodidad al ataque de Quimsa. Como se verá más adelante, esto no sucedió en el primer partido y sí con altibajos en el segundo.

Obras no tiene un jugador al que defender especialmente. Su jugador insignia parece ser Juan Gutiérrez que ha tenido una muy buena temporada. Juega muy bien, tiene poder de salto (que utiliza en los rebotes y en bloqueos) pero no es un verdadero pivot. Es un power forward que puede postearse pero se siente más cómodo enfrentando el canasto que jugando de espaldas y no “empuja” a los internos rivales hacia fuera de la zona pintada.

Los americanos de Obras son muy buenos jugadores. Confiables, acostumbrados a la Liga, a los árbitros.  Dionisio Gómez, de Quimsa, lo es también. Menos notorio en los números, pero más trabajador tal vez.

Vamos a los números que nos dio el primer partido. El trío interno de Obras marcó 45 puntos y 20 rebotes contra 27 puntos y 22 rebotes de los de Quimsa.

Esta superioridad en los puntos (producto más que nada de los 28 puntos de McFarlan) no tuvo la importancia que podría adjudicársele. No le hizo tanto daño a Quimsa, no le provocó que sus internos se cargaran de faltas, tampoco que le anotaran en segundos tiros. Esto fue notorio en los momentos finales del partido, en los que los intentos de Obras por igualar con tiros externos no encontraban a sus jugadores interiores cerca del canasto rival.

Romano, seguramente, no tenía en mente ganar el juego con sus internos. Tiene un arma letal en su equipo y es Julio Mázzaro (22 puntos, 17 de ellos en el segundo tiempo). Lo llevó desde el banco, ya que inició con Marín. Tampoco inició Treise, haciéndolo Aguirre. Pero a poco de iniciarse el juego y con Obras apareciendo como dueño de la situación, el engañador entrenador de los santiagueños puso en el campo a ambos guardias y desde allí con más la ayuda de un Cavaco muy certero (3 triples consecutivos en el primer cuarto) comandó el partido ganando los tres primeros cuartos y consiguiendo una ventaja al entrar en el definitorio de 10 puntos que Obras no pudo superar.

Y volviendo al tema de los internos, se pudo ver que los de Quimsa hicieron mejor su trabajo, aunque anotaran menos. En defensa fueron superiores a sus rivales en la zona pintada (la mayoría de los puntos de Gutiérrez y McFarland fueron de tiros exteriores) y en ataque “trabajaron” para los tiradores. Además, Tintorelli apareció en los minutos finales con algunos puntos que seguramente no estaban en los cálculos de Lamas.

SEGUNDO PARTIDO

De entrada, al entrar al estadio, me crucé con Carlos Romano. Nos conocemos de muchos años. Nos recordamos mutuamente. Yo a él como jugador/entrenador y viceversa como directivo primero y agente después. Siempre hemos tenido buenas conversaciones. Lo felicité por el primer partido y comentamos, con alguna obviedad, que este segundo sería diferente. Que Lamas habría preparado a su equipo para superar los problemas que habían tenido. Romano me afirmó que él también, por supuesto, tenía nuevos planes.

Es posible que así haya sido. Sin embargo, creo que los problemas de Obras y las ventajas de Quimsa en el primer juego volvieron a mostrarse en todas sus dimensiones.

Es cierto que Obras pudo evitar, en parte, el goleo de Mázzaro. Pero, a cambio, debió soportar el de Lo Grippo (23 puntos con 9/9 en TL). Al revés que en el primer juego, los internos de Quimsa estuvieron más efectivos (40 puntos entre Lo Grippo, Gómez y Tintorelli, más del 50% del total). Los de Obras quedaron sobrepasados y solamente mostraron la voluntad de Gutiérrez (19 puntos, 7 rebotes y 9/9 en TL).

Hubo dos notorias ausencias. Ni Pittman (2 puntos y largamente sentado) ni McFarlan (4 puntos, con 1/8 de cancha) incidieron en el juego. Obras debió agradecer a Luciano González (hijo del recordado “Chuzo”) que la derrota no fuera más dolorosa: con sus 19 puntos (4/6 en 3pts.) mantuvo a su equipo en juego hasta que por una lesión lo obligó a dejar el juego en el tercer cuarto, faltando menos de 3 minutos y con el tanteador 47/54. Regresaría luego, pero evidentemente disminuido, no tuvo la misma importancia.

Es decir, siguiendo mi primer razonamiento y por ese gusto personal mencionado, directa (como en este juego) o indirectamente (como en el primero) el juego interno impone las condiciones del partido. Si el mejor goleo de Obras en el primero no fue lo importante que hubiera debido, fue porque los internos de Quimsa son mejores en el aspecto defensivo (el equipo hace siempre buenos box outs). Así, con el trabajo defensivo interno y con buenos picks a los tiradores, éstos definieron el primer “round”.

En el segundo, la superioridad del juego interno de Quimsa tomó dimensión. Al fracaso de McFarlan y Alloatti, Obras sólo le opuso a Juan Gutiérrez. Insisto, un muy buen jugador, con gran carrera por delate pero no “PIVOT FUERTE” y, por lo tanto, insuficiente para ese terceto que presenta el rival que sorprendentemente (o no tanto) ganó en trabajo defensivo y ofensivo con la salida de Román González.

DETALLES

Los partidos fueron muy buenos. Interesantes, bien jugados y seguramente los que vienen también lo serán. El resultado no es para nada definitivo, pero ganar estos juegos pone a Quimsa con una ventaja nada despreciable. Obras puede ganar también de visita y recuperar estos puntos, pero con el tercer partido por delante las necesidades del equipo porteño son muy acuciantes y Quimsa puede aprovechar la circunstancia.

En el comienzo mencioné que ambos equipos venían de cumplir compromisos diferentes. Quimsa tuvo más descanso que Obras y ganó una serie que evidentemente potenció a su equipo que venía del corte de un jugador, algunos malestares y situaciones que no debían ser para nada reconfortantes. Este es uno de los misterios que subyacen en los deportes de equipo y que siempre hay que tenerlos en cuenta. El triunfo en la serie frente a Bahía Blanca Estudiantes y, creo yo, la forma en que lo obtuvieron (con un gran trabajo defensivo sobre Sánchez) hizo, probablemente, el milagro de unir a sus jugadores en su trabajo en la cancha. Se nota esa diferencia con relación a partidos que tuvieron en la serie regular. Que esto se mantenga será el elemento más importante para sus posibilidades y la tarea a enfrentar por Romano para adelante.

Obras regresó de un triunfo muy merecido y de muy buena factura frente al Pinheiros de Brasil. Sus jugadores debieron mentalizarse para jugar ese partido. Además del cansancio físico que provocan siempre los viajes y estadías en hoteles, sumado al del propio partido, hay un desgaste mental que también incide. Se suele no prestar mucha atención a este detalle. Los jugadores de Obras tuvieron una carga previa al partido con Pinheiros y luego una descarga con los festejos que alteran la concentración con la que se debe enfrentar una serie de playoffs. Sobre todo cuando los equipos son de niveles parejos como sucede ya en los cuartos de final. Será trabajo de su entrenador volver a poner al equipo otra vez “a punto” para los próximos juegos. Lamas lo dijo claramente cuando, al referirse al torneo interligas, manifestó su importancia pero lamentó que se jugara en esta instancia de la temporada de Liga Nacional.

Ambos entrenadores, cada uno con sus características y sapiencias, estarán ahora imaginando las formas de encarar los futuros enfrentamientos. Ambos disfrutan del momento que les toca vivir. Conociendo a ambos, no dudo que nos mostrarán nuevos temas para compartir.

Finalmente, ¿cómo habrá que trabajar para que el público de basquetbol de la Capital Federal se acerque a Obras? He escuchado razones de todo tipo. Que el estadio no está ubicado en una buena zona, que el equipo no ha tenido los resultados necesarios, etcétera, etcétera.

Me respondo a mí mismo. Para los espectáculos musicales parece que el estadio está muy bien ubicado. Obras tiene ahora un equipo que además de ser competitivo juega un buen basquetbol. No comprendo las razones de la baja asistencia.

Eso sí, puedo observar que el líder de la CGT convoca a un acto en la Avenida Nueve de Julio y transporta a los asistentes para asegurar la presencia del número de personas que pretende.

¿Será ese el camino?

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