Atenas barrió a Quimsa y jugará su tercera final consecutiva ante Peñarol de Mar del Plata

La felicidad, en el vestuario ateniense. El Griego llegó a otra final.

Si el partido pudiera resumirse en un cuarto y medio, en ese lapso que va desde el inicio de los segundos 10 minutos hasta que puso a su rival a sus pies en el tercero, lo de Atenas sería como para enmarcar en un cuadro y no bajarlo nunca de los recuerdos más preciados: en ese rato, literalmente aplastó a Quimsa, le sacó 22 de ventaja (61-39) y comenzó a decidir una serie en la que pasó la escoba de manera impecable, para meterse en su tercera final consecutiva de Liga Nacional. Si hay que remitirse a los 40 minutos completos, salvo por un inicio parejo y un final con resultado mentiroso (el 89 a 82 está lejos de reflejar lo que pasó en la cancha), la mirada general no cambia demasiado: el verde fue notoriamente superior, no sólo por juego, sino también por intensidad, claridad conceptual y manejo de la faceta psicológica.

Al equipo cordobés le bastó pasar arriba 14-13 para no dejar nunca más la delantera en el tablero electrónico. Antes, se habían intercambiado el liderazgo ocho veces (cuatro cada uno), pero desde entonces ya hubo un solo dominador. Cuando echó mano a su identidad registrada, con esa defensa molesta, casi insoportable, y aprovechó a un imparable dúo Lewis-Williams (29 puntos entre los dos en la primera mitad), Atenas empezó a distanciarse. Después, cuando aparecieron los demás en el goleo, metió un parcial de 13-2 y se escapó a 14 (46-32) luego de un triple de Gerbaudo.

Greg Lewis fue una auténtica “Bestia” y terminó con 29 puntos.

La máxima de los primeros 20 minutos llegó, paradójicamente, en el segundo final: triplazo de casi mitad de cancha de Gelero y 15 puntos a favor del verde, que se escapó 51-36 y le pegó un mazazo al ánimo de los santiagueños, apenas un cachito antes de irse al descanso.

Como en los dos juegos anteriores, el tercer cuarto marcó un quiebre (si es que faltaba un poco más para quebrarlo). De la mano de la dupla Lewis-Willliams, en una noche descomunal, sacó 22 (61-39) y demolió cualquier reacción posible. Porque el local, con la soga al cuello, recortó diferencias un par de veces, pero los dirigidos por Sebastián González volvieron a castigar cuando más hacía falta: como lo hicieron Gerbaudo y García, sobre el cierre del tercer cuarto, para poner nuevamente en 15 la brecha (71-56), justo cuando el local se había colocado a 10 (66-56).

Un doble de Lewis seguido por tres puntos de Lescano en una acción de doble y falta liquidaron la historia definitivamente: el equipo cordobés sacó 18 (83-65) en el último cuarto y Quimsa comenzó a despedirse de su gente con una lluvia de puntos y la frescura de los pibes. De todos modos, el pasaje a la final tenía dueño: era de Atenas, el equipo más ganador de la historia, que se metió por 16ª vez en una definición por el título.

Planilla Quimsa-Atenas

Fotos: Gentileza Ligate una Foto / Germán Ruiz

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