Atenas volvió a caer ante Peñarol, aunque esta vez mostrando otra imagen

La dura falta de Barovero sobre Lamonte en la última jugada, derivó en una gran discusión entre los planteles.

Luego de un arranque tan distinto al imaginado, las perspectivas cambian. Y si el desafío principal era modificar lo hecho en la apertura de la final, lo logró. Claro, Atenas cayó nuevamente ante Peñarol en Mar del Plata, esta vez 82-66 quedando 2-0 abajo en la serie, pero volverá con varias certezas: logró acomodarse en el escenario, se sacó los nervios, superó la ansiedad y dejó en claro que, cuando comenzaban a restarle crédito una vez más, tiene materia prima para pelear hasta el final. En tiempos en los cuales la localía es un factor tan fundamental como vital (en la fase regular Atenas ganó 90-73), los cordobeses tendrán el próximo lunes y miércoles en el Orfeo, la oportunidad de recuperar terreno y volver a empezar.

El “griego” salió decidido a cambiar la imagen. Con otra actitud, los visitantes se impusieron en el inicio de la mano de James Williams (13 puntos y 5 rebotes), intratable cada vez que atacó el aro, dinámico y que, además, sentó rápido a Martín Leiva por faltas. Sacó ventaja cada vez que jugó la ofensiva estacionada y mantuvo activo a Greg Lewis (14 tantos y 6 recobres), conformando un binomio indispensable. Solo porque aflojó sobre el final del cuarto, lo cerró 22-20. Sin perder tiempo, el “milrayita” ajustó la defensa, comenzó a correr la cancha y sacar diferencia mediante de Facundo Campazzo (15 unidades y 75% de campo) y Leonardo Gutiérrez (17 puntos y 6 rebotes). Además, manejó segundas opciones y llegó a escaparse 37-26. El “verde” perdió eficacia en ataque, abusó del tiro exterior, perdió muchas bolas y se dedicó a discutir con los árbitros. Se desorientó, y se fue al descanso 44-35 abajo.

En un juego muy friccionado, Lábaque y Campazzo cruzan las miradas ante la advertencia de Vito.

Atenas volvió más tranquilo del entretiempo. También con más criterio. Pero le duró poco. Enseguida se quedó sin lucidez y conversión. Sintió el impacto y Peñarol aprovechó para meter un parcial de 15-0 con bombazos de Campazzo y Selem Safar (8 tantos con 2 triples claves), y provocó la máxima diferencia (61-41). El último parcial no varió. Los dirigidos por Sergio Hernández ya habían dado el golpe de nocaut. Con algunos pasajes de juego colectivo, la visita intentó achicar, pero el reloj ya era otro rival. Sobre el cierre, la impotencia le ganó a Bruno Barovero, que fue descalificado por una dura falta sobre Kyle Lamonte. Otra vez, todo fue para Peñarol. Aunque esta vez, la diferencia se acomodó a la realidad.

Es inevitable que, a esta altura, las esperanzas estén divididas. Para los optimistas, nada está dicho. Y tienen argumentos. A lo largo de la competencia, Atenas fue de menor a mayor y nadie puede discutir su rol de finalista. Para el resto, hay un hecho concreto capaz de persuadir cualquier pensamiento: el conjunto de barrio General Bustos ya dio vuelta un 0-2 en una final. Fue en la temporada 2002/03 ante Boca (4-2). Y con dos intérpretes que fueron, aquella vez, actores principales y querrán repetir la misma historia: Bruno Lábaque y Matías Lescano.

Planilla Oficial

> Fotos: Gentileza Mariana Isa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s