“Pipa” Gutiérrez: Me reconozco como una persona que no está adentro del Tupper todo el día

“Que me traten como buen jugador es casi anecdótico. La Liga va a ocupar 10 o 15 años de mi vida, pero la persona que yo soy me va a acompañar siempre. Es una alegría que la gente te reconozca como buena persona”, dijo el pivot, después de un 2011 inolvidable.

Si le daban a elegir el menú, seguramente no le salía tan perfecto. Un presente tan redondo no cabía ni en sus planes más audaces. Y lo reconoce. Cuando se fue a España era uno de los tantos lungos que buscaban abrirse camino, pero cuando regresó, ya hecho y derecho, sabía lo que quería y en 2011 pegó un bingo de aquellos. Juan Gutiérrez, el hombre en cuestión, apiló, en sólo un año, la nominación como Jugador más Valioso (MVP) dela LigaNacional, ganó el Preolímpico conla GeneraciónDoraday el Interligas con Obras, se llevó el Olimpia de Plata y dejó a su equipo en lo más alto dela Liga, que hoy se reanuda con el cruce entre Weber Bahía Estudiantes y Peñarol de Mar del Plata.

En una siesta apacible de su 9 de Julio natal, la charla y la doble ronda de café duraron casi una hora, en la que “Pipa” dejó reflexiones, sensaciones, anécdotas y varias frases de esas que marcan su capacidad de ser más que un deportista que hace bien su laburo.

–En 2011 fuiste MVP de la Liga, jugaste el Preolímpico, ganaste el Olimpia de Plata y terminaste diciembre en punta con Obras. ¿Cabía tanto en tu cabeza?

–Sinceramente no. Desde que empecé a coquetear con la idea de volver a Argentina, ni en los pronósticos más optimistas figuraba tener este presente. Obviamente, estoy feliz de que sea así, y a ese racconto habría que agregarle el título en el Interligas. Nos faltó cerrar la buena fase regular con unos buenos playoffs, pero espero que nos haya servido de lección y este año cambie la historia.

–¿Sos de ponerte objetivos o dejás que fluya?

–Tuve una época en que me ponía objetivos, pero después de la última época en España, en la que la estaba pasando mal, el único objetivo que me propuse era disfrutar de lo que hacía. El entorno, obviamente, ayuda a disfrutarlo.

–En este repaso, ¿qué fue lo que te marcó?

–Lo más importante que logramos en este último año y medio, y lo resalto porque siempre gobiernan los resultados, es que Obras está entre los candidatos y entre los mejores dela Liga. Elaño pasado perdimos en cuartos, pero fuimos uno de los rivales a vencer. Y ahora es igual. En los últimos 16 o 18 meses volvimos a poner a Obras en los primeros planos. 

–Decías en una entrevista que ya era increíble estar en la terna del Olimpia con “Pepe” Sánchez y “Leo” Gutiérrez.

–Siempre entiendo como “atenuante” que el Olimpia se entrega por lo que es un año calendario y no una temporada. Y el 2011 fue parecido para los tres en cuanto a méritos. Pero si estoy relajado, me pongo a pensar lo significan “Leo” Gutiérrez y “Pepe” Sánchez no sólo para el básquet argentino, porque para mí “Pepe” es uno de los mejores bases que hubo en el mundo, y lo digo sin miedo a que parezca una exageración. Estar en esta terna ya era increíble y fue una alegría enorme habérmelo llevado. Es el premio al trabajo de Obras. A mí me toca ser la cara visible de ese proyecto. 

–Más allá del proyecto colectivo, algo de orgullo individual debés tener.

–Obviamente. Pero creo que enla Ligahay grandísimos jugadores que hacen igual, más o mejor trabajo que yo, pero que no les llegan estos reconocimientos porque el entorno no les ayuda. A mí se me dieron porque estoy en Obras, que es un club al que le están saliendo la cosas bien, con el técnico de la selección argentina, y además estamos jugando un buen básquet y la gente disfruta viéndonos jugar. Y uno queda resaltado por el trabajo del equipo. Pensando egoístamente, me pone muy contento y me da motivación que, dentro de una Liga con tantos clubes con reales aspiraciones de estar en semis o las finales, las cosas me estén saliendo bien. 

–Es la primera vez que decís “pensando egoístamente”. ¿Tomás momentos para esa reflexión egoísta?

–No tengo esos momentos egoístas. Sé que a uno se lo recuerdan a su alrededor. Obviamente que son siempre buenas noticias, y estoy encantado, pero trato de no darle mucha bola a esas cosas. El pensamiento más egoísta que tengo y del cual me siento más privilegiado, es el presente general que estoy viviendo.

–Después del Olimpia, en las redes sociales hubo un reconocimiento grande hacia lo que sos como persona, más allá de tirar al aro o bajar un rebote.

–Eso es una caricia mayor al alma que ser buen jugador. Que me traten como buen jugador es casi anecdótico:la Liga Nacionalva a ocupar 10 o 15 años de mi vida, pero la persona que yo soy me va a acompañar siempre. Es una alegría enorme que la gente que te importa te reconozca como buena persona

–En el último partido de 2011 lograste el récord de puntos de la temporada (36) y tu equipo terminó en punta en una Liga muy competitiva.

–Ese partido fue algo anormal: el típico día en que te salen todas.La Ligaes muy exigente, y dos días antes de meter 36, me tocó bailar con Robert Battle, que me sacó a pasear todo el partido y hasta metió triples. Es una exigencia constante. Lo de los 36 puntos fue una situación extraña, con suplementario, me eligieron para tirar unos libres…

–Pero más allá de los 36 puntos, generalmente tenés valoraciones altas, es decir que si no convertís tanto, bajás muchos rebotes o aportás en otros rubros.

–Es una facilidad que tenemos los pivots. La valoración es una estadística reconocible, pero que no refleja lo que pasa realmente en el partido. Martín Osimani no hace valoraciones tan altas, pero generalmente tiene buenos partidos, y el primer paso de Obras es el trabajo de Martín y Alejandro Konsztadt en la primera línea. Son insoportables. La clave de nuestro juego son ellos. 

–¿Qué significa Obras? Es el club en el que te formaste y al cual volviste para que te salga todo soñado. ¿Te ves jugando en otro equipo?

–Cuando empecé a coquetear con la idea de volver, tuve una charla con (Claudio) Villanueva, mi representante, y le dije que quería volver a jugar, y si me tenía que mandar a Sunchales, que es una ciudad aburrida, pero detrás de un buen equipo, quería que me mandara a Sunchales. Después me llamaron de Obras, estaba Julio Lamas, iban a armar un buen equipo, y obviamente me cerraba por todos lados. Es una situación atípica: este año se cumplieron 10 años de mi debut como profesional, y jugué sólo en dos clubes en dos ligas: uno en Argentina y uno en España (Granada). Eso me permitió identificarme mucho. Al día de hoy, Obras es lo más grande que hay. Y soy hincha a muerte de Obras Sanitarias, pero si tuviera que jugar en otro club, porque no tengo lugar en Obras o porque me interesa el proyecto, lo haría.

–Te fuiste a Europa como uno más entre cientos y regresaste para convertirte en figura de la Liga. ¿Qué evolución sentís que tuviste en este tiempo?

–Más allá de la evolución como jugador, o táctica, es importante lo que podés madurar. Lo que más aprendí en Europa fue darle la importancia que merecía cada cosa. Estoy mucho más tranquilo y eso me hace hacer mejor mi trabajo. El día que te da igual lo que pase, no podés vivir más de esto, pero entender que esto es un trabajo que podemos disfrutar, te hace estar más tranquilo. Me puse mucha presión, porque me fui a los 20 años a España y tenía que leer en los diarios de Granada que llegaba el próximo Scola. ¿Qué Scola si yo en Argentina jugaba cinco minutos por partido y metía dos puntos? Pero tenía esa presión, pero cuando dije “No le debo nada y nadie, y quiero ser feliz”, empecé a cambiar. Y tuve la suerte de compartir equipo con grandísimos jugadores y, por más que no jugués, crecés en el día a día. Igual, el mayor salto es en Argentina: en una semana entrenando con la selección aprendés más que en una temporada entera en cualquier lugar del mundo. Te toca compartir equipo con cinco o seis jugadores que están en los libros de la historia del básquet. Y estás entre los mejores equipos que hubo alguna vez. Te pasan por arriba y la exigencia es siempre al máximo. Hace unas cuantas semanas lo teníamos a Luis Scola entrenando en Obras, y ahí dimos el salto de calidad: lo único que hizo fue venir a entrenarse él, pero nos dio una mano y dimos un salto de calidad, algo que solamente está al alcance para jugadores como Luis.

–Además, Luis, “Manu” o “Pepe” son deportistas con una cabeza increíble.

–Son gente superior. Son tipos que hacen la diferencia donde los pongas a jugar, no sólo táctica o físicamente: también son los más inteligentes. En la selección argentina tenemos cuatro o cinco tipos con un cerebro brillante. A “Pepe” Sánchez le alcanza para jugar y liderar un proyecto como el de Bahía Blanca. Ni hablar de “Manu” o Luis… Son tipos que tienen un intelecto superior, que les mantiene una curiosidad permanente por aprender, educarse, informarse. La verdad, asombran.

–Pero no sólo ellos. Por ejemplo, en tu caso se nota que sos un tipo inquieto, que por Twitter podés escribir de cine, música o espectáculos, y no estás todo el día pensando en el básquet o jugando a la Play Station.

–Me reconozco como una persona que no está adentro del Tupper todo el día. Trato de informarme, leo varias veces al día las webs de los diarios o cosas que me interesan, y trato de mantener la cabeza inquieta. Y si hay algo que no sé, trato de aprenderlo: sea un instrumento musical o una receta de cocina. El tema del Twitter es un arma increíble, una herramienta espectacular para todo tipo de situaciones. Después, trato de usarlo para divertirme, para la gente que sigue el básquet, para hablar de una película, un montón de cosas distintas.

–¿Una apertura que otros no tienen?

–Hay que compartir con la gente que tenés a tu alrededor, porque todo el mundo te puede enriquecer de una manera o de otra. Y el Twitter, para mí es el sueño de los argentinos, porque nos encanta expresar nuestras opiniones, a todos, sea en una café o preguntarle a la gente que nos rodea qué opinan de tal cosa o de tal otra. Twitter es como tomarse un café con 16 mil seguidores. Está buenísimo, sobre todo para nosotros, los argentinos, que nos encanta contar lo que pensamos. Es una interacción divertida, instantánea. La verdad es que me estoy enviciando…

–En cuanto a la selección ¿cómo resumirías lo vivido en 2011?

–Creo que fue único. Hay casi ciento por ciento de posibilidades negativas de que se vuelva a repetir. Ninguno de los jugadores que está hoy va a volver a estar cuando se pueda volver a jugar un torneo en Argentina. El haber juntado un gran momento de la selección, jugar después de 10 en el país, la gente se fue contagiando, festejar un título en casa, contra Brasil, y clasificarse para un Juego Olímpico… Todo es único, redondito. Salió todo perfecto.

–Se habló mucho del equipo de los Panamericanos, y se decía que tal vez no había que ir con tantos jóvenes y sí con jugadores como vos, que podías ser el líder.¿Te hubiera gustado estar?

–No lo sé. Creo que el trabajo de la selección nunca es formar jugadores. El trabajo de formar es de los clubes. Y de los propios jugadores, obviamente. Después, la selección tiene que agarrar los mejores y tratar de ganar el torneo al que vaya. Hay que ser consecuente con lo que se buscaba y con los objetivos. Leí muchas críticas al equipo de los Panamericanos, y me hubiese gustado saber qué importancia se les hubiera dado si ganaban los Panamericanos, así como se los criticó por salir séptimos. En esto soy extremista: si ganábamos los Panamericanos, hubiesen titulado que se hizo lo que se debía hacer y no se hubiesen resaltado los méritos. Son cosas que pasan, como la derrota por inexperiencia ante Canadá. Yo soy un poco “contra”: para mí se jugó re bien y tocó enfrentar a equipos que estaban muy bien, y punto. Y los chicos mostraron hombría en momentos calientes, contra jugadores expertos, como los NBA de Puerto Rico.

–¿Pero te hubiera gustado estar en el equipo de los Panamericanos?

–Me hubiera gustado estar en unos Panamericanos en algún momento, porque es una experiencia como la de los Juegos Olímpicos, pero en el plano continental. No me tocó estar en el 2007, porque venía de una lesión, y este año estaba el Preolímpico. Me ofrecieron ir a los Panamericanos a último momento, pero no acepté porque no me parecía lo correcto. No acepté por respeto a los que ya estaban ahí, y habían estado un mes y medio entrenándose. Pero obviamente me gustaría disfrutar unos Panamericanos en el futuro.

–¿Qué ves en el futuro inmediato, mediato y a largo plazo de selección?

–Creo que Londres va a ser el último torneo importante para dos o tres referentes del equipo. Por suerte para todos los argentinos, hay dos o tres que tienen pilas para rato y esperemos que los que les toque o nos toque estar en los torneos mantengamos ala Argentinaen el mismo nivel. Va a ser difícil, muy difícil. Es muy difícil aguantar en la cima: es meritorio que Argentina haya estado en casi todas las semifinales durante 10 años. Pero hay que intentar mantener el nivel. Es verdad que hay cada vez menos jugadores en Europa, que es la mayor plataforma de talento, pero hay que ir y tratar de hacer lo mejor posible. Ojalá me toque estar en Londres, porque en Beijing, al segundo día de llegar, dije: “Yo quiero volver a un Juego Olímpico como sea”. Son lo más grande que hay. Y desde entonces tengo el objetivo de volver a unos Juegos. Va a ser una oportunidad hermosa, sea con un rol importante o menos importante. Veré qué papel me toca y trataré de hacer lo mejor posible. Ojalá que no me toque un papel importante: sería que Oberto y los monstruos que están adelante puedan seguir jugando, y eso sería bueno para los argentinos que amamos el básquet. En lo que me toque, intentaré hacer lo mejor.

Fotos: Ligate una Foto

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