Tim LaComb, sobre Agustín Ambrosino: Sentimos que encaja perfecto en nuestro programa

Tim LaComb, Asistente Técnico de la Universidad de BYU. (Foto: byucougars.com)

El asistente técnico de la prestigiosa Universidad de Brigham Young (BYU), Tim LaComb, pasó por Córdoba y compartió unos días con el alero cordobés Agustín Ambrosino (21 años, 2.02 metros), quien se sumará a dicha universidad de cara a la próxima temporada de la NCAA.

BYU es un programa reconocido por su excelente organización y trabajo a conciencia. Por sus filas han pasado estrellas del calibre de Danny Ainge (dos veces campeón de la NBA y All-Star en 1988) o más recientemente Jimmer Fredette (jugador de los Sacramento Kings en la NBA). Ambos fueron elegidos en su momento “MVP” (jugador más valioso) de la NCAA. A su vez, Fredette, lideró a BYU hacia los mejores 16 equipos de la nación en la temporada 2010/11. Además BYU ha tenido una larga lista de jugadores internacionales en su equipo, como Kresimir Cosic (leyenda yugoslava, campeón olímpico y dos veces campeón del mundo) o Rafael “Baby” Araujo (ex NBA) y Jonathan Tavernari (ambos con paso por la selección de Brasil), por citar algunos.

Antes de despedirse de Córdoba, LaComb dialogó en exclusiva con Básquetblog:

-¿Cuál es el motivo por el que vino a Argentina a visitar a Agustín?
-Obviamente estoy aquí porque firmamos con Agustín. Él tiene que aprobar tres materias para ser elegible para jugar. Así que vine a chequear su progreso. Además es muy importante para mí venir a ver dónde vive, conocer a su familia y aprender más de él. Por lo tanto, esto me dio la oportunidad de compartir un tiempo juntos para conocerlo mejor. Y también para conocer Argentina y Córdoba. Realmente estoy muy feliz de haber venido. Es un país hermoso y la gente ha sido muy amable. He disfrutado mucho mis días aquí.

-¿Esto es algo que hacen con todos los jugadores que reclutan en BYU?
-Antes de firmar a un jugador visitamos su casa. Pero en el caso de Agustín lo firmamos sin conocer a su familia ni su lugar de origen. Pero sí, siempre tratamos de visitar los hogares de los jugadores que reclutamos.

-¿Cómo lo descubrieron o desde cuando lo están siguiendo?
-Lo empezamos a observar en octubre del año pasado. Lo visitamos en el junior college y lo vimos jugar. En aquel momento no sabíamos mucho sobre él, pero realmente nos gustaba. Seguimos su progreso a lo largo de todo el año y sentimos que encaja perfecto en nuestro programa.

-¿Cómo describiría a Agustín como jugador?
-Hay dos aspectos fundamentales para nosotros: que sea un excelente jugador que encaje en nuestro equipo y que sea una buena persona. Lo que nos resultó más atractivo de él como jugador desde un principio es que mide 2.02 metros y tiene un muy buen tiro de tres puntos (promedió 44% de efectividad en su última temporada). Hemos tenido mucho éxito con los jugadores altos que pueden disparar desde el perímetro.

-¿Ese será el rol que tendrá Agustín en BYU? ¿Jugará de 4 abierto?
-Sí, será un ala pivote para nosotros y recibirá el balón en muchas posiciones diferentes. Su habilidad para tirar de tres, para penetrar y para postearse será muy valiosa para nuestro equipo.

-¿Hace alguna diferencia el hecho de que Agustín proceda de un junior college y llegue como jugador de tercer año en relación a un chico que llega directamente de un high school?
-Es diferente en el sentido de que ha jugado en un nivel más alto que un high school. El junior college es un nivel superior al high school, así como la división 1 de la NCAA es superior al junior college. Además ha competido a nivel internacional y tiene esa experiencia. Muchos jugadores muy buenos han llegado desde junior college, así que lo consideramos una fuente muy valiosa de jugadores.

-¿Ha cambiado mucho el equipo de cara a la próxima temporada?
-Hemos perdido a dos jugadores. Uno es nuestro goleador Noah Hartsock, quien tiene la misma altura que Agustín. Y también a Charles Abouo, quien es de Costa de Marfíl y es el jugador que más partidos ha ganado en la historia de BYU. Así que perdimos a dos jugadores muy experimentados. Pero también hemos sumado varias caras nuevas para la próxima temporada, entre ellas Agustín y Raúl Delgado, de México, quien también proviene de un junior college.

– ¿Será una temporada de transición para BYU?
-Bueno cada año el equipo cambia. Particularmente en BYU, porque además de los jugadores que se gradúan cada año, tenemos jugadores que se van a misionar a otros países y luego regresan (BYU es parte del Sistema Educativo de la Iglesia -SEI-, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días). Así que cada año el equipo cambia y en fin, nosotros como entrenadores tratamos de concentrar toda nuestra energía cada año y ser el mejor equipo que podamos. Hemos tenido mucho éxito de esa manera.

-¿Tienen una meta u objetivo definido para la próxima temporada?
– Cada año queremos ganar nuestra conferencia, ir al torneo nacional y avanzar. Es la misma meta de cada temporada.

-Por último, ¿Cuáles son las características de BYU como programa?
-Tratamos de reclutar jugadores que puedan anotar: promediamos casi 80 puntos por juego, así que siempre estamos buscando muchachos que tengan facilidad en ataque. Queremos jugadores habilidosos que puedan tirar, pasar y driblear. Desde luego, buscamos chicos de buen carácter, chicos que se esfuercen en el salón de clases, en la cancha y que sean buenas personas fuera de la misma. Sobre esa clase de personas intentamos construir nuestro programa.

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