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Diego Guaita: “Esperemos que los refuerzos se adapten lo más rápido posible”

Luego de una intensa sesión de entrenamiento, que incluyó jugadas de contraataque y movimientos en ofensiva estacionada, el experimentado ala-pivote de Atenas, Diego Guaita, conversó con Básquetblog. El ex jugador de Lanús se refirió a la importancia de mantener un equipo fuerte y sólido en lo grupal para lograr cosas importantes.

“El año pasado nos sirvió mucho estar todos unidos. Llegamos adonde llegamos por la unión del grupo”, señaló Guaita, al que se lo vio muy distendido al igual que el resto de los compañeros. Para poder mantener ese buen espíritu en el Verdegriego, el ala-pivote espera “que los refuerzos se adapten lo más rápido posible”, refiriéndose especialmente a las llegadas de los dos norteamericanos (Greg Lewis y James Williams), que se sumarán en septiembre.

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Foto: La Mañana de Córdoba

Mario Milanesio: En este momento, Lewis y Williams son la pareja ideal

Lewis

Lewis, en su paso anterior por Atenas (Foto: Ligate una Foto / Archivo)

Apenas concretados los fichajes de los extranjeros Greg Lewis y James Williams, el entrenador de Atenas, Mario Milanesio, dialogó con Básquetblog y se mostró complacido por haber completado el plantel de mayores para la temporada 2013/14. “En este momento creo que es la pareja ideal”, planteó el DT del verde, al referirse al conocimiento de la Liga y del club que tienen ambos jugadores.

Lewis y Williams fueron compañeros en Atenas en la temporada 2010/11, en la cual lograron el título del Súper 8 y disputaron la final de la Liga Nacional frente a Peñarol de Mar del Plata.

La pretemporada ateniense comenzará el 15 de agosto y es probable que los foráneos arriben a Córdoba el 1 de septiembre.

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Atenas volvió a caer ante Peñarol, aunque esta vez mostrando otra imagen

La dura falta de Barovero sobre Lamonte en la última jugada, derivó en una gran discusión entre los planteles.

Luego de un arranque tan distinto al imaginado, las perspectivas cambian. Y si el desafío principal era modificar lo hecho en la apertura de la final, lo logró. Claro, Atenas cayó nuevamente ante Peñarol en Mar del Plata, esta vez 82-66 quedando 2-0 abajo en la serie, pero volverá con varias certezas: logró acomodarse en el escenario, se sacó los nervios, superó la ansiedad y dejó en claro que, cuando comenzaban a restarle crédito una vez más, tiene materia prima para pelear hasta el final. En tiempos en los cuales la localía es un factor tan fundamental como vital (en la fase regular Atenas ganó 90-73), los cordobeses tendrán el próximo lunes y miércoles en el Orfeo, la oportunidad de recuperar terreno y volver a empezar.

El “griego” salió decidido a cambiar la imagen. Con otra actitud, los visitantes se impusieron en el inicio de la mano de James Williams (13 puntos y 5 rebotes), intratable cada vez que atacó el aro, dinámico y que, además, sentó rápido a Martín Leiva por faltas. Sacó ventaja cada vez que jugó la ofensiva estacionada y mantuvo activo a Greg Lewis (14 tantos y 6 recobres), conformando un binomio indispensable. Solo porque aflojó sobre el final del cuarto, lo cerró 22-20. Sin perder tiempo, el “milrayita” ajustó la defensa, comenzó a correr la cancha y sacar diferencia mediante de Facundo Campazzo (15 unidades y 75% de campo) y Leonardo Gutiérrez (17 puntos y 6 rebotes). Además, manejó segundas opciones y llegó a escaparse 37-26. El “verde” perdió eficacia en ataque, abusó del tiro exterior, perdió muchas bolas y se dedicó a discutir con los árbitros. Se desorientó, y se fue al descanso 44-35 abajo.

En un juego muy friccionado, Lábaque y Campazzo cruzan las miradas ante la advertencia de Vito.

Atenas volvió más tranquilo del entretiempo. También con más criterio. Pero le duró poco. Enseguida se quedó sin lucidez y conversión. Sintió el impacto y Peñarol aprovechó para meter un parcial de 15-0 con bombazos de Campazzo y Selem Safar (8 tantos con 2 triples claves), y provocó la máxima diferencia (61-41). El último parcial no varió. Los dirigidos por Sergio Hernández ya habían dado el golpe de nocaut. Con algunos pasajes de juego colectivo, la visita intentó achicar, pero el reloj ya era otro rival. Sobre el cierre, la impotencia le ganó a Bruno Barovero, que fue descalificado por una dura falta sobre Kyle Lamonte. Otra vez, todo fue para Peñarol. Aunque esta vez, la diferencia se acomodó a la realidad.

Es inevitable que, a esta altura, las esperanzas estén divididas. Para los optimistas, nada está dicho. Y tienen argumentos. A lo largo de la competencia, Atenas fue de menor a mayor y nadie puede discutir su rol de finalista. Para el resto, hay un hecho concreto capaz de persuadir cualquier pensamiento: el conjunto de barrio General Bustos ya dio vuelta un 0-2 en una final. Fue en la temporada 2002/03 ante Boca (4-2). Y con dos intérpretes que fueron, aquella vez, actores principales y querrán repetir la misma historia: Bruno Lábaque y Matías Lescano.

Planilla Oficial

> Fotos: Gentileza Mariana Isa.

Atenas barrió a Quimsa y jugará su tercera final consecutiva ante Peñarol de Mar del Plata

La felicidad, en el vestuario ateniense. El Griego llegó a otra final.

Si el partido pudiera resumirse en un cuarto y medio, en ese lapso que va desde el inicio de los segundos 10 minutos hasta que puso a su rival a sus pies en el tercero, lo de Atenas sería como para enmarcar en un cuadro y no bajarlo nunca de los recuerdos más preciados: en ese rato, literalmente aplastó a Quimsa, le sacó 22 de ventaja (61-39) y comenzó a decidir una serie en la que pasó la escoba de manera impecable, para meterse en su tercera final consecutiva de Liga Nacional. Si hay que remitirse a los 40 minutos completos, salvo por un inicio parejo y un final con resultado mentiroso (el 89 a 82 está lejos de reflejar lo que pasó en la cancha), la mirada general no cambia demasiado: el verde fue notoriamente superior, no sólo por juego, sino también por intensidad, claridad conceptual y manejo de la faceta psicológica.

Al equipo cordobés le bastó pasar arriba 14-13 para no dejar nunca más la delantera en el tablero electrónico. Antes, se habían intercambiado el liderazgo ocho veces (cuatro cada uno), pero desde entonces ya hubo un solo dominador. Cuando echó mano a su identidad registrada, con esa defensa molesta, casi insoportable, y aprovechó a un imparable dúo Lewis-Williams (29 puntos entre los dos en la primera mitad), Atenas empezó a distanciarse. Después, cuando aparecieron los demás en el goleo, metió un parcial de 13-2 y se escapó a 14 (46-32) luego de un triple de Gerbaudo.

Greg Lewis fue una auténtica “Bestia” y terminó con 29 puntos.

La máxima de los primeros 20 minutos llegó, paradójicamente, en el segundo final: triplazo de casi mitad de cancha de Gelero y 15 puntos a favor del verde, que se escapó 51-36 y le pegó un mazazo al ánimo de los santiagueños, apenas un cachito antes de irse al descanso.

Como en los dos juegos anteriores, el tercer cuarto marcó un quiebre (si es que faltaba un poco más para quebrarlo). De la mano de la dupla Lewis-Willliams, en una noche descomunal, sacó 22 (61-39) y demolió cualquier reacción posible. Porque el local, con la soga al cuello, recortó diferencias un par de veces, pero los dirigidos por Sebastián González volvieron a castigar cuando más hacía falta: como lo hicieron Gerbaudo y García, sobre el cierre del tercer cuarto, para poner nuevamente en 15 la brecha (71-56), justo cuando el local se había colocado a 10 (66-56).

Un doble de Lewis seguido por tres puntos de Lescano en una acción de doble y falta liquidaron la historia definitivamente: el equipo cordobés sacó 18 (83-65) en el último cuarto y Quimsa comenzó a despedirse de su gente con una lluvia de puntos y la frescura de los pibes. De todos modos, el pasaje a la final tenía dueño: era de Atenas, el equipo más ganador de la historia, que se metió por 16ª vez en una definición por el título.

Planilla Quimsa-Atenas

Fotos: Gentileza Ligate una Foto / Germán Ruiz

Ganó Atenas y quedó a un paso de ser finalista

LewisLewis volvió a ser figura y Atenas está a un triunfo de la final.

Como si recién comenzara. Así lo tomó. Lejos de conformarse con lo hecho en el primer juego, Atenas mostró nuevamente su mejor versión y volvió a derrotar a Quimsa de Santiago del Estero, esta vez 72-60, dejando la serie de semifinales 2-0 a su favor.

Sin dar lugar a réplica, los dirigidos por Sebastián González marcaron varios puntos que los favorecen. Primero, la supremacía en su casa (4-0 en playoffs). Segundo, que en lo anímico, el choque inicial fue determinante para los dos: en los cordobeses, por la confianza en alza y, por el lado de los visitantes, porque vuelven sin nada en el bolso (ganaron afuera en las dos llaves previas). Y por último, porque a esta altura ya nadie puede discutir que el Griego es uno de los mejores equipos de la Liga Nacional.

Casi calcado al choque que abrió la serie. En un primer cuarto muy parejo, en el que los cordobeses entraron dubitativos, los visitantes tomaron una luz de ventaja gracias a la eficacia en sus lanzamientos desde el perímetro (3/5, 60%). El verde intentó emparejarlo también con el tiro exterior, pero falló demasiado (hizo 1/6). Así, los santiagueños lo cerraron 20-17. Todo siguió igual, hasta que un triple de Diego Gerbaudo (11 puntos en total y un interesante 57% de cancha) rompió la paridad en 26.

GerbaudoGerbaudo jugó un gran partido y aportó 11 triunfos para el verde.

A partir de ese momento se quebró el juego. Atenas encontró su volumen, se hizo fuerte en los tableros (tomó 12 rebotes ofensivos), mejoró la efectividad y defendió como no lo había hecho hasta ahí. Con Gregory Lewis (19 unidades y 9 recobres) y Miguel Gerlero (10 puntos) como estandartes, el equipo cordobés metió un parcial de 10-2, tomó ventaja y terminó la primera parte 39-33.

Luego del entretiempo, el elenco de barrio General Bustos volvió con algo más que descanso. Defendió con gran intensidad, corrió la cancha y con una ráfaga de 9-0 sacó la máxima de 15 (48-33). Luego se desorientó, se equivocó en los pases y Quimsa, otra vez a puro bombazo, se acercó de vuelta (55-49). Fue cuando, al igual que en el partido del miércoles, con el tridente del banco (Gerbaudo, García y Rivero), recuperó la defensa. El último parcial, que empezó con amplia ventaja para el local (60-49), volvió a estar de más. Solo sirvió para aumentar las cifras por momentos (Atenas llegó a estar 71-52) y para que James Williams afirme que está en un gran momento y terminara de lucirse (15 puntos y 7 rebotes).

Trasladando toda la presión y responsabilidad, Atenas viaja a Santiago del Estero con una idea fija: repetir lo que hizo en la penúltima fecha de la fase regular (ganó 76-70) y barrer una serie que se perfilaba bastante difícil. Aunque esta vez, con un objetivo bien distinto al de aquel momento: ahora será para asegurarse la tercera final consecutiva (¿y también ante Peñarol?).

WilliamsWilliams tuvo momentos explosivos: sumó 15 unidades y 7 rebotes.

Planilla Atenas-Quimsa

> Informe: Gastón López

> Fotos: Gentileza Ignacio Niño / Especial para Básquetblog

Con una gran actuación, Atenas derrotó a Quimsa en el primer juego de semifinales

animación atenas
Dio el primer golpe. Ese que, casi siempre, es el más importante. Confirmando el gran momento y toda la confianza que atraviesa el equipo, Atenas le ganó a Quimsa de Santiago del Estero 76-56 en un “Poli” Cerutti colmado y se adelantó 1-0 en las semifinales de la Liga Nacional. Y tiene valor agregado. Porque el conjunto visitante, además de llegar dejando en el camino a Obras (el Nº 1 de la fase regular), en las dos llaves previas festejó fuera de casa (se quedó con un triunfo en Bahía Blanca ante Estudiantes y con dos en Buenos Aires frente a Obras). También, por otro asterisco: de los cinco juegos disputados hasta ahora entre sí, Atenas salió victorioso en cuatro, incluido uno en tierras santiagueñas. Otro golpe, esta vez, desde lo psicológico.

Un cuarto y fracción. Eso tardó en despertarse el conjunto de barrio General Bustos. Arrancó muy permisivo en su tablero y poco ordenado en el ataque. Con mucha paciencia, Quimsa fue haciéndose dueño de ambos cestos y de la mano de Damián Tintorelli (terminó con 9 puntos y 8 rebotes), se adueño del primer cuarto. La visita siempre manejó segundas opciones y lo cerró 18-12. El segundo pareció que se repetiría. Con Diego Lo Grippo (9 tantos y 6 recobres) como abanderado, sacó la máxima de 8 puntos (25-17). Pero cambió todo. A partir de ese momento, el Griego metió un parcial de 14-4 con un explosivo Juan Manuel Rivero (desde el banco aportó 8 puntos), para volver a dominar el tanteador (31-29). Con mayoría de suplentes (Gerbaudo, Rivero, García y Orlietti), logró correr y se fue al descanso con algo de aire (36-33).

El tercer período de Atenas fue para enmarcarlo. Perfecto por donde se lo mire. Atacó con criterio, manejó los tiempos y jugó con la desesperación del rival. Con un tremendo parcial de 15-0, liquidó el autoestima de los santiagueños, que tardaron casi 7 minutos en lograr los únicos dos tantos del cuarto. Terminó 21-2 a favor de los cordobeses (ya ganaba 57-35), con Gregory Lewis (14 tantos, 8 rebotes y 3 recuperos) y Mariano García (11 unidades y 4 recobres) como figuras.

El verde estableció una gran supremacía y por medio de la defensa asfixiante que llevo a cabo, hizo que Quimsa tenga el peor cuarto en la presente temporada (con solo 2 tantos). Hasta se dio el lujo de anular el último segmento que, hasta mediado del segundo parcial, pintaba para sufrirlo y algo más. A esa altura ya había causado todo el daño. Y también, se dio otro gusto: lo cerró con los juveniles Felipe Pais, Bruno Colli, Bruno Barovero y Pablo Orlietti en cancha.

Mostrando una enorme convicción en su juego, inteligencia, criterio y con muchos pasajes de madurez colectiva y en cada una de sus piezas, Atenas dio el primer golpe. Y si de pelea se trata, el próximo viernes intentará dar otro bien parecido. Ese que falta para dar comienzo a la cuenta regresiva y dejar a los dirigidos por Carlos Romano al borde del nocaut.

Planilla Atenas-Quimsa

> Informe: Gastón López

> Fotos: Gentileza Ignacio Niño / Especial para Básquetblog